El monasterio de Poblet, donde descansan los restos mortales de varios reyes de Aragón, es probablemente el lugar más emblemático a visitar en la provincia de Tarragona. Ubicado en la comarca de Conca de Barberà, es una de las abadías más importantes de Cataluña y de toda Europa. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1991. Aunque actualmente sigue siendo habitado por una comunidad de unos treinta monjes, buena parte de los espacios del enorme complejo monástico están abiertos al público. 

Además, el monasterio de Poblet es el punto central de la ruta del císter, un recorrido por tres monasterios cistercienses catalanes que incluye también Santes Creus, en Tarragona, y Vallbona de les Monges, en Lleida.

 

​​Breve historia del Monasterio de Poblet

Los orígenes de este monasterio cisterciense se remontan a 1149 cuando Ramón Berenguer IV se lo entregó a los monjes de una abadía francesa. Era un emplazamiento que cumplía las normas de la orden del Císter. O sea, ubicarse en un lugar aislado, estar rodeado de terrenos idóneos para la agricultura y disponer de abastecimiento de agua. Su mayor auge lo tuvo durante el siglo XIV, cuando llegó a albergar hasta 140 monjes, más los hermanos legos que trabajaban para ellos. Fue en esa época, en concreto en 1340, cuando Pedro el Ceremonioso ordenó que el monasterio se convirtiera en panteón real. De esta forma, y hasta el siglo XV pasó a albergar los sepulcros de los reyes de Aragón y Condes de Barcelona, en concreto, hasta ocho reyes y tres reinas. En 1835 el monasterio de Poblet fue abandonado tras la Desamortización de Mendizábal. Un siglo después, en 1930, se empezó la reconstrucción del monasterio, y tras pasar diez años llegaron los primeros monjes de esta nueva época. Reconstruido y protegido por la UNESCO, el Monasterio de Poblet es hoy un lugar de visita obligada en Cataluña.

 

El Monasterio

En cuanto se accede al Monasterio, este se divide en dos partes: una exterior y otra interior (ambas preciosas). En la zona exterior se puede ver la Capilla de San Jorge (s.XV), la Puerta Dorada (s.XV) y la Capilla de Santa Catalina (1250), además de varios edificios más modernos, como la cafetería o la Hospedería de Poblet. Por otro lado, en la zona interior se puede contemplar el lagar y la bóveda, el claustro mayor, la cocina y el calefactorio. También podrás admirar la sala capitular, el sobreclaustro, la biblioteca y el dormitorio de los monjes. 

Todo el monasterio es digno de admirar y visitar pero cabe destacar la Iglesia del Monasterio. Esta consta de tres naves con crucero, en la que se combinan el estilo románico y gótico. Así, las naves laterales presentan bóvedas de crucería y la central, de cañón apuntado. Algo que sin duda llama la atención, es el imponente retablo de alabastro realizado en 1529 durante el reinado de Carlos I, aunque en realidad se trata de una reconstrucción del siglo XX pues el original quedó casi destruido tras el abandono del monasterio.

Ahora bien, el elemento más distintivo de la iglesia del Monasterio de Poblet es, sin duda, el conjunto que forman los sepulcros reales situados en dos grandes bloques a ambos lados en el centro del crucero.

Aparte, en otros lugares de la iglesia y del recinto monacal hay sepulcros de nobles y abades.

Situado a menos de una hora de Hotel Kursaal Calafell, el Monasterio de Poblet es de visita obligada y no te dejará indiferente. ¿A qué esperas? ¡Visita el Monasterio de Poblet!